Casa de cuidados
Rudas y Salvias
Rudas y Salvias es una casa de cuidados para la comunidad, especialmente para las mujeres y las infancias. Creemos en la autonomía como práctica de libertad y dignidad, y en el tejido comunitario como camino de esperanza, abundancia y buen vivir.
Por eso caminamos – y llevamos mucho tiempo caminando – hacia el rescate de los saberes ancestrales de nuestros territorios en torno a la salud, la partería y los oficios del cuidado y de la vida. Buscamos, y seguiremos buscando, las formas de reconocernos y constituirnos como cuerpos colectivos, autónomos y soberanos.
Nuestra casa es un laboratorio de alquimia donde preparamos remedios, medicinas y preparados que alimentan y sanan a quienes llegan. Es también la casa de todas y todos quienes quieren acercarse a aprender y a compartir saberes y experiencias.
Y, por último, es un resguardo y un lugar de cuidado para las mujeres, las infancias y las familias que acompañamos en sus procesos de vida-muerte-vida.
Casa de cuidados
Un lugar vivo donde la autonomía, la memoria y el tejido comunitario se viven como práctica cotidiana de libertad y buen vivir.

Lo que sucede en nuestra casa
En Rudas y Salvias suceden tres cosas muy importantes.
1 · Productos
Elaboración de productos para la salud y el cuidado
Creamos una línea de preparados medicinales para la salud y el bienestar, elaborados con plantas, materias primas naturales y procesos responsables con el agua, la tierra y los seres vivos, a partir de nuestros conocimientos académicos y tradicionales, que nos han sido entregados y que honramos profundamente.
2 · Red de cuidado
Somos una red de terapeutas y sabedoras del cuidado
Somos mujeres terapeutas y sabedoras del cuidado que decidimos tejernos y ser una red, donde, desde la diversidad de nuestros conocimientos y herramientas, acompañamos a las personas en sus procesos de transformación, integración y sanación.
3 · Encuentros
Espacios de encuentro para el buen vivir
Estamos constantemente creando talleres y espacios de encuentro desde la pedagogía, el arte, el juego, el encuentro con la naturaleza y los oficios en torno a la vida, que nos alimentan y nos fortalecen como comunidad para la construcción de culturas de paz.
Montaña-hogar
Nuestra casa está sembrada a los pies de las montañas sagradas de Iguaque, territorio muisca, un lugar de origen y memoria donde las lagunas altas son las madres guardianas.
Es aquí donde aprendemos a caminar despacio, a escuchar y a cuidar; y donde este proyecto sigue creciendo, acompañado por la fuerza y la claridad de la montaña.
Nuestra casa está abierta
a quienes sientan el llamado de aprender, tejer, integrar y construir en comunidad,
como cuerpos colectivos y autónomos.